miércoles, 24 de junio de 2015

Microrrelato: Dos palabras



Óleo del pintor Albert Lynch

A veces nos ocurre que algo que no esperamos nos hace mirar cuanto nos rodea con otros ojos, incluso, ilusionarnos.

DOS PALABRAS

«¡Dios mío!», ha exclamado un joven al pasar junto a mí de camino hacia su mesa en la cafetería.  Pero ¿por qué? Tendré algo encima que llame la atención: una caca de paloma, una etiqueta, una mancha en la cara... El espejo que tengo frente a mí no me muestra nada llamativo, una chica de lo más normalita, o sea, yo sentada tomando café; lo que siempre hago en el mismo lugar durante mi tiempo de descanso. Pero esas dos palabras…  Noto observarme al muchacho, o ¿será sugestión? No sé. ¡Vaya, debo volver al trabajo! ¡Qué lástima! Tal vez mañana vuelva a verle.

© M. Carmen Rubio Bethancourt