jueves, 8 de junio de 2017

Plagio en la literatura

Escena de la película: "El ladrón de Palabras" (2012)
Según la RAE, plagiar es copiar en lo sustancial obras ajenas dándolas como propias”
El plagio ha existido en todas las épocas desde que el hombre ha dejado constancia de sus dotes creativas, no obstante, el término “plagio”, en sus inicios, se utilizaba en un contexto que tenía que ver con el hecho de utilizar o vender como esclavos a personas libres. Será el escritor latino Marcial   (nacido en la Hispania tarraconense en el 40 d. C.) quien añadirá al término el significado de usurpación intelectual, pues acusó al poeta Fidentino de “plagiario” al copiar sus versos y darlos a conocer como suyos; así lo dejó patente en uno de sus epigramas: “Corre el rumor, Fidentino, de que recitas en público mis versos, como si fueras tú su autor. Si quieres que pasen por míos, te los mando gratis. Si quieres que los tengan por tuyos, cómpralos, para que dejen de pertenecerme. (Epigrama XXX: “A Fidentino el Plagiario”). Y no podemos decir que el asunto haya sido cosa de simples anécdotas, pues hasta el mismísimo William Shakespeare o nuestro célebre Miguel de Cervantes se vieron sacudidos por este asunto de una u otra manera. Con respecto al inglés, desde que comenzara su carrera, fue acusado de plagio por algunos de sus coetáneos y aún persisten las dudas, tal como apunta el catedrático Manuel Ángel Conejero (parece ser que Shakespeare se aprovechaba de los textos que había en su época). La base de esta sospecha parece estar en lo que se conoce sobre su vida, pues, según se sabe de ella, no debió poseer los conocimientos que se observan en sus obras, no solo por su magnífica forma de escribir, sino por los datos y explicaciones que aporta en éstas. Se creen plagiadas, entre otras, “Romeo y Julieta”, supuesta copia de la obra de Mateo Bandello: “Los amantes de Verona”; Hamlet se cree basada en la Historia de los daneses, escrita por un tal Saxo Grammaticus o Rey Lear que parece provenir de una tragedia en verso blanco de Thomas Sackville. En cuanto a Cervantes, tanto fue acusado de plagio en algunas de sus narraciones, “El Quijote” se ha especulado que debe su idea a una obra llamada “Chretién de Troyes”, como fue plagiado, por recordar un hecho relevante de la época, el escritor Avellaneda (¿Lope de Vega?) usurpó el personaje de Miguel de Cervantes para escribir, antes que su autor, una segunda parte de “El Quijote”.
Y así podríamos seguir con una lista que llegaría hasta nuestros días. Pero, ¿están las leyes de parte del autor plagiado? Por fortuna sí, en nuestro país, por ejemplo, le ampara La Ley de Propiedad Intelectual que dispone en su artículo 1: "la propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación", y en el 17: “El ejercicio exclusivo de los derechos de explotación, como la reproducción de la obra, que no puede realizarse sin su autorización”; La Ley Orgánica 2/1984 de 26 de marzo que regula el derecho de rectificación: "Toda persona, natural o jurídica, tiene derecho a rectificar la información difundida, por cualquier medio de comunicación social, de hechos que le aludan, que considere inexactos y cuya divulgación pueda causarle perjuicio" (en caso de no producirse la rectificación el autor plagiado puede plantear la acción judicial de tramitación rápida); y, para concluir con este apartado de las leyes, El Código Penal que establece como delito en su artículo 270: “la reproducción, distribución, comunicación pública o plagio, de obras protegidas por la propiedad intelectual, con ánimo de lucro y en perjuicio de terceros, sin autorización de sus legítimos titulares” 
Es una garantía para los autores que las leyes estén de nuestra parte en esto del plagio, no obstante, litigar es una tarea farragosa, costosa y que no siempre sale bien. Por recordar un caso muy famoso sobre este asunto, la novela “La Cruz de Santiago”, del Nobel de literatura Camilo José Cela y que obtuvo el premio planeta en 1994, fue objeto de denuncia de plagio por la escritora Carmen Formoso. La autora acusaba a la editorial Planeta de haber pasado el manuscrito de su obra “Carmen, Carmela, Carmiña” a Cela y a éste de plagio (ambos escritores concursaron para el premio). Pero el caso quedó sobreseído, a pesar de las numerosas coincidencias. Si la autora no hubiera contado con la ayuda de su hijo, abogado, le hubiera costado una fortuna el litigio que, aún, sigue abierto, aunque solo hacia la editorial (Cela murió en 2002).
Pero ¿qué impulsa a algunos escritores a apropiarse de la creatividad ajena? No puedo imaginar que sea su vocación, más bien me inclino a pensar que sea mantener la fama o ganar dinero. Y yo me pregunto, si las musas no acompañan, ¿no es mejor esperarlas a atentar, con tanta deslealtad, hacia los compañeros de letras o cualquier otra disciplina creativa?
© M. Carmen Rubio Bethancourt

Fuentes consultadas en la web:
http://serescritor.com/cela-acusado-de-plagio/