sábado, 4 de abril de 2015

Las nuevas tecnologías.


Imagen de la película Matrix
Que las nuevas tecnologías son parte indispensable de nuestro día a día no es nada que yo descubra a nadie, sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para observar que no hay persona del mundo desarrollado que vaya de un lugar a otro, como mínimo, sin su móvil. Verdaderamente el servicio que prestan al individuo es encomiable, pues son una fuente de recursos de los de «aquí y ahora» que con un simple «clik» tenemos al alcance de la mano. Un día sí y otro también vamos conociendo mejoras en tales medios que nos obligan a adquirir, si el bolsillo lo permite, lo último, haciéndonos  desdeñar lo que hace tan sólo unos meses era una novedad; ni siquiera da tiempo a que envejezcan nuestras similares pertenencias. Los avances son tan increíbles que soy incapaz de imaginar hasta dónde se situará el límite. De ahí este microrrelato. Espero os guste.


Lo que no haga mi móvil…

¡Mi iPhone!, por fin lo tenía. Me costó el primer sueldo de trabajadora en prácticas y alguna que otra queja de mi madre, pensaba que aquel dinero lo malgastaba. Nada que ver, es más, con el tropel de aplicaciones que le instalé mi iPhone se convertía en toda una maravilla a los ojos de cualquiera. Y ese «cualquiera» llegó. Se presentó ante mí un sábado de madrugada, cuando volvía a casa después de pasar la noche entre amigos y nuestros móviles, pues desprendernos de ellos era empresa imposible. El tipo, un chaval de unos dieciséis años, me obligó, navaja en mano, a dárselo. Sin oponer resistencia, pues no tenía las de ganar, se lo entregué aguardando lo que en unos segundos habría de ocurrir. Como confiaba, el joven manipuló mi iPhone un momento y… ¡voila!, sin la menor cortesía mi pequeñín se defendía del intruso con una potente descarga que dejó al tipo tumbado en el suelo. Comprobado el éxito del programa anticacos.

©M. Carmen Rubio Bethancourt

6 comentarios:

  1. Qué bueno! Es no me lo esperaba. Mira por dónde, no estaría mal una aplicación anti cacos así. También podría hacerse extensible a otros objetos y bienes (el coche, por ejemplo).
    De todos modos, hay que ver lo enganchados que estamos, unos más que otros. Me ha gustado en especial el comentario de "entre amigos y nuestros móviles". Porque es así. Te sientas a la mesa de un restaurante y lo primero que se hace es sacar los móviles del bolso o del bolsillo y dejarlo sobre la mesa para tenerlos al alcance. No sabemos vivir sin ellos. Nos tienen esclavizados. Y toda la tecnología en general. Ordenador portátil, el Facebook, twiter, etc., etc.
    Hace poco escribí una entrada en mi bloc en catalán sobre este tema pero es un bloc poco visitado (por catalanes, claro está, porque el resto no lo entienden).
    Un abrazo.

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  2. Gracias, Josep, mi amable amigo. Me alegra que te haya gustado el escrito. Lo cierto es que sí, que somos muy dependientes de las tecnologías. Una pena, porque nos hace perdernos buenos momentos del tú a tú que sustituimos por máquinas y seres virtuales. Un abrazo.

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  3. Coincido con Josep, no me esperaba tal desenlace. Te cuento que hace poco me animé a escribir un cuento usando sólo mi celular como herramienta. Fueron varias semanas de composición y corrección en las que tuve que lidiar con todas las distracciones que me daba el dispositivo. Al final conseguí publicar el relato y ahora cuento con un instrumento más para componer.
    Me gustó la presentación del microcuento, me preparó para la historia. Un abrazo, Carmen.

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    1. Gracias, Eduardo Ramón, muy amable por visitarme y comentar. Es bueno eso que cuentas, que escribes. Yo lo hago en el ordenador, no sé cómo se hace con el móvil. Ya me dirás. Un abrazo, amigo.

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    2. Te digo que es una empresa complicada pero no imposible. Los principales problemas: el tamaño de la pantalla y las distracciones. Para superarlos puedes limitarte a escribir por tiempos breves. Como herramienta uso la aplicación Evernote, que me permite crear documentos que contengan texto, video, imagen y hasta audio. Entonces puedo, además de escribir, registrar mi voz con una idea y tomar una imagen para adjuntar al cuento. Este programa lo tengo trambién instalado en el ordenador, ahí veo todo lo que he escrito con el móvil. ¡Ya me estoy animando a hacer un tutorial!

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  4. Ufff, muy buena esa aplicación, Eduardo Ramón. Tendré que mirarla, puede ser muy buena herramienta a nuestros proyectos. Gracias, amigo.

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