martes, 25 de abril de 2017

Escritores que triunfaron con una sola novela

Quiero dedicar esta entrada a esos autores que sin más obra literaria que una novela han logrado el éxito; algo digno de admirar, pues es, desde mi punto de vista, acertar en el centro de la diana sin más opciones que una. En la mención que haré hacia algunos de estos escritores, no haré referencia a autores que derrocharon su talento en otros géneros como poesía y/o teatro, aunque solo compusieran una novela, por citar algunos de ellos: Borís Pasternak (premio Nobel en 1958) y su “Doctor Zhivago”, 1957, u Óscar Wilde y “El retrato de Dorian Gray”, 1890… Tampoco aludiré a escritores vivos, ya que aún están a tiempo de derrochar su talento en otras composiciones (tal es el caso de Arthur Golden y su “Memorias de una geisha”, 1997, o Arundahti Roy y su novela “El dios de las pequeñas cosas”, 1997, quizá se decidan a publicar algo más).
Una pregunta que me he hecho acerca de estos escritores es ¿por qué, conseguido el éxito, no siguieron derrochando su talento en otras novelas? En algunos es fácil responder a la pregunta, murieron demasiado pronto, pero en otros es más complicado. Según he podido sondear leyendo algunas de sus biografías, este silencio literario parece tener entre sus causas más comunes la imposibilidad de soportar la fama y/o el agotamiento de la inspiración. El autor barcelonés Vila-Matas, pone un nombre a este silencio literario en su obra “Bartleby y compañía” (2000) lo llama exactamente “Síndrome de Bartleby”. Vila-Matas, en esta especie de novela-ensayo, rastrea los diferentes casos y causas de este silencio literario que no es exclusividad de los escritores a los que hago alusión en esta entrada. Como curiosidad, añadiré que el nombre de “Bartleby” viene de un personaje descrito por Herman Melville (autor de la novela “Moby Dick”, 1851) en un cuento llamado “Bartleby el escribiente”, 1853. En el relato de Melville, el tal Bartleby trabaja en una oficina de Nueva York como copista y un buen día decide dejar de hacer su trabajo, “Preferiría no hacerlo”, suele argumentar hacia toda acción. Una inactividad que Vila-Matas, como hemos visto, ha trasladado al mundo literario.
Sin más que añadir, paso a nombrar a estos grandes escritores y sus exitosas obras.
Novela considerada un clásico de la literatura romántica inglesa. Cuenta la historia de un amor pasional entre dos jóvenes: Catherine Earnshaw y el rudo Heathcliff. La autora la publicó bajo el seudónimo de Ellis Bell, (sus hermanas, Charlotte, autora de “Jane Eyre”, y Anne, también utilizaron seudónimos para publicar sus novelas), así evitaba la censura machista hacia su vocación y su obra. Por desgracia, la muerte por tuberculosis acabó con la vida de la escritora a los treinta años, lo cual la privó de seguir escribiendo y de ver el éxito de su novela, superior al de las obras de sus hermanas.
          
Margaret Mitchell, “Lo que el viento se llevó”, 1936.

Novela romántica e histórica situada en plena guerra de secesión norteamericana y cuya protagonista, Scarlet O’Hara, es todo un carácter. La obra tuvo una gran acogida entre el gran público y ganó el premio Pulitzer en 1937, dos años después fue llevada al cine por Victor Fleming. La escritora, a la que la fama le parecía insoportable, fue atropellada por un taxi a los cuarenta y nueve años de edad sin publicar nada más.
J. D. Salinger, “El guardián entre el centeno”, 1951.
La obra narra un momento crítico del adolescente Holden Cauldfield, su protagonista, y se convirtió en todo un clásico de la literatura norteamericana. Si bien es verdad que su autor escribió varios libros de relatos, ésta será su única novela publicada. A partir de los años sesenta el escritor se va apartando de la vida pública hasta retirarse totalmente de ésta, una idea que parece estar en su mente desde tiempo atrás, como se refleja en un pasaje de la novela donde afirma el protagonista: “Me gustaría encontrar una cabaña en algún sitio y con el dinero que gane instalarme allí el resto de mi vida, lejos de cualquier conversación estúpida con la gente”. Podemos afirmar que Salinger amaba escribir, pero no lo que la publicación conllevaba, tal como refleja unas palabras suyas concedida al The New York Times en 1974 donde dijo Hay una paz maravillosa en no publicar”. Murió en 2010.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Príncipe de Lampedusa y Duque de Palma de Montechiaro, “El Gatopardo”, 1958.
Novela histórica que fue editada tras la muerte de su autor, 1957, pues ninguna editorial confió en ella en vida del escritor, algo que lo deprimiría.  En 1959 obtuvo el Premio Strega y fue llevada al cine por Visconti con rotundo éxito. En el marco de la guerra de Unificación Italiana, con el desembarco de Garibaldi en Sicilia (1860), la obra tiene como protagonista a Don Fabrizio Corbera, príncipe de Salina, que verá como su mundo aristócrata desaparece por uno menos elegante, pero en esencia, según la novela, el mismo: “Nosotros fuimos los Gatopardos, los Leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas”. El escritor tiene otros libros de relatos y ensayos, pero fueron compilados y descubiertos tras su muerte, 1957, no parecía tener su autor intención de publicarlos.
Harper Lee, “Matar a un ruiseñor”, 1960.
Novela que llegó a ganar el Pulitzer en 1961 y fue llevada al cine con gran éxito por Robert Mulligan. La historia, muy crítica con la desigualdad racial, está basada en vivencias de la infancia de la escritora en Alabama. La novela está narrada por la propia protagonista de la historia, Scaut Finch, en el relato con seis años de edad, que vive con su hermano Jem y su padre el abogado Atticus Finch, viudo. Un suceso conmociona a la localidad e implica a la familia Finch. Hay quienes dicen que parte de la novela fue escrita por Capote (escritor y amigo de la autora). A pesar del éxito de la obra la escritora no volvió a redactar otra novela, si hizo algunos ensayos, no obstante, hacia el final de su vida se descubre un manuscrito (realizado antes de “Matar a un ruiseñor” y que, se cree, da origen a la obra) y se publica por Harper Collins en USA y Heinemann en Reino Unido en 2015 (“Ve y pon un centinela”). Esta publicación ha desatado controversias, pues parece ser que la escritora no tenía todas sus facultades en perfecto estado para decidir sobre esto. Murió en 2016 a los ochenta y nueve años de edad. Una curiosidad, Harper Lee huía de todo lo que la fama conllevaba, de hecho, apenas concedía entrevistas, tal vez lo que provocara su silencio literario o “Síndrome de Bartleby”.
Luis Martin Santos, “Tiempo de Silencio”, 1962.
Considerada una de las mejores novelas del siglo XX en España, es la historia de un hombre, Pedro, que quiso ser investigador y fracasó debido a una serie de acontecimientos desafortunados que aparecen en su vida. Como curiosidad, mencionar que la obra sufrió la censura de la época. Su autor, que ejercía la profesión de psiquiatra (tiene varios ensayos médicos), muere en accidente de automóvil en 1964 truncando su carrera literaria que, hasta el momento, además de esta novela, solo componían algunos relatos y poesías.
John Kennedy Toole, “La conjura de los necios”, 1980.

Novela publicada años después de la muerte de su autor, 1969, pues el rechazo hacia su obra le llevó a una depresión que desembocó en suicidio por monóxido de carbono. Fue editada gracias a la perseverancia de su madre, y se convierte en todo un éxito, además de ganar el premio Pulitzer en 1981. La historia gira en torno a las vivencias de su excéntrico protagonista, Ignatius J. Reilly, y la serie de personajes que se topan con él. El triunfo de la obra hace que se publique otra novela del escritor redactada con dieciséis años, “La Biblia de neón”.

Sé que dejaré escritores en el tintero, y pido disculpa por ello, pero al menos he mencionado a algunos como forma de homenaje a todos. Espero os haya sido interesante el artículo.






4 comentarios:

  1. Una entrada estupenda. Salvo el de Kennedy, que además trataste hace poco, el resto de casos eran totalmente desconocidos para mí y algunos de ellos me han sorprendido, como el de Harper Lee. ¿Cómo alguien que escribió esa maravillosa novela, no pudo seguir con una brillante carrera literaria? Otros casos parecen estar malditos. Escribir una obra maestra y morir al poco de enfermedad o accidente! Casi prefiero quedarme como estoy, en el anonimato, y no arriesgarme, jajaja.
    En algún caso el impedimento para seguir escribiendo bien pudiera ser debido a una especie de pánico escénico, el temor a no sentirse capaz de repetir la proeza y fracasar en el segundo intento. Un escritor catalán, Jaume Cabré, uno de mis escritores preferidos en esta lengua, dijo en una presentación que cuando termina una novela siempre se pregunta ¿y ahora qué? y a veces transcurre mucho tiempo con la mente en blanco hasta que por fin llega una nueva idea que vale la pena desarrollar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Josep. Pues es verdad eso que dices sobre "El pánico escénico", porque a algunos les es difícil superar el éxito de esa novela que ha llegado a lo más alto. No sabía de ese escritor, ni de muchos que habrá, claro está. Es un tema interesante y me alegro que te haya gustado. Un abrazo enorme y gracias por tu visita.

    ResponderEliminar
  3. Estupenda entrada Carmen, no sabía que estas grandes obras eran de escritores que solo habían escrito esa novela, me gustó mucho tu exposición y por su puesto su entrada correspondiente.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Alfonso. Yo conocía algunas, no todas, pero es sorprendente que una obras tan sublimes sean solo una primera novela. Un abrazo.

      Eliminar