viernes, 21 de marzo de 2014

Y, entre otras cosas, ser escritora.

Desearía escribir esta entrada comentando que, a lo largo de la historia, la mujer ha tenido las mismas oportunidades que los hombres; pero no, por desgracia no ha sido así; y ello ha supuesto que el género femenino haya sido relegado a un segundo plano en muchos ámbitos culturales, entre ellos el literario.

Por suerte, contamos con algunas privilegiadas  o valientes, según se mire, que han dejado su huella en este ámbito, póngase por caso el de Enheduanna, princesa acadia que vivió hacia 2.400 a. C., al parecer la primera escritora mujer de la que se tiene constancia; de ella se conservan estas palabras sobre lo que es, según su parecer, escribir: “Es una fiesta, como parir, dar nacimiento, concebir el mundo”. Pero no dejan de ser casos aislados. La Realidad era, y en muchos casos sigue siendo, que la mujer estaba relegada a un segundo plano con respecto al hombre, pudiendo sólo ejercer labores domésticas y familiares, perjudicando, enormemente, nuestra fecundidad literaria. No es de extrañar que Fray Luis de León afirmase en su obra “La perfecta casada”, que la mujer podía y debía aprender a leer, pero en silencio, y no escribir, “Pues nunca una mujer puede saber más que un hombre”, típico del pensamiento de su época. Ni siquiera Santa Teresa de Jesús, que escribía en pro de su fe, pudo hacerlo libremente, de hecho fue perseguida y condenada por la Inquisición por llevarlo a cabo. Sí, naturalmente que hay casos de escritoras que pudieron ejercer, ¡por fortuna!, tal es el caso de la escritora Christine de Pisan, nacida en Venecia y que vivió entre los siglos XIV y XV,  primera mujer en cobrar por sus escritos y fiel defensora de los derechos de la mujer, pero eran rayas en el agua. Para desgracia y pérdida de la humanidad, muchas escritoras de aquellos años de oscuridad intelectual para nosotras, sólo pudieron conformarse con dejar sus obras encerradas en el baúl o sacarlas a la luz bajo seudónimos o con nombres de hombre, pongamos como ejemplo el de las hermanas Brontë, famosas por obras, entre otras, “Cumbres borrascosas”, “Jane Eyre”, se hicieron llamar para poder editar sus novelas, Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell; la autora Cecilia Bohl utilizó el seudónimo Fernán Caballero…
Los movimientos en pro de los derechos humanos y feministas han abierto mucho camino para que esta absurda actitud hacia nosotras, por parte del género masculino (y de alguna que otra mujer, que también las hay), de mantenernos al margen de todo lo que sea usar el intelecto, vaya erradicándose. Pero aún queda mucho camino por recorrer, de otro modo no se entiende que escritoras de hoy, tal es el caso de Joanne Rowling (autora de la famosa saga de libros de Harry Potter), tuviera que firmar como J.K. Rowling, por consejo de su editorial, para vender mayor número de libros.
Soy escritora de vocación, pero no quiero sentirlo como un privilegio, sino como una elección. La humanidad tiene a sus espaldas muchísimos años de historia, durante la misma hemos evolucionado física y psíquicamente, pero nada habrá valido la pena si se cortan las alas a quienes pueden volar.
No quiero finalizar esta entrada sin expresar mi reconocimiento, ahora que se cumple el bicentenario de su nacimiento, a  Gertrudis Gómez de Avellaneda (Puerto Príncipe,  23 de marzo de 1814- Madrid, 1 de febrero de 1873). Escritora clave del romanticismo hispano-cubano. Una mujer que vivió bajo sus propias convicciones, precursora del movimiento feminista y de los derechos del ser humano, es autora de la primera novela con tintes antiesclavista, “Sab”. Gracias a ella, como a tantas otras mujeres y hombres que lucharon por ello, la sociedad va recobrando la cordura y, fruto de ello, las escritoras empiezan a ser un número importante en el panorama literario.   

(Por M. Carmen Rubio Bethancourt)

8 comentarios:

  1. Muy interesante entrada. Completamente de acuerdo con usted, si no hubiese tantos cortapisas, posiblemente, habría más escritoras en el panorama literario mundial. Mariola.

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  2. Hola Mariola. Gracias por tu comentario y afinidad hacia mi opinión. Seguimos en contacto. Hasta pronto.

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  3. Vaya con el repaso de historia que has hecho, muy interesante y adelante con tu vocación. Maribel

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  4. Gracias Maribel. Me alegro que te haya sido interesante.

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  5. Me parece muy acertada tu entrada.Espero que lo lean muchas personas.A ver si de una vez por todas se valoran a las personas por su capacidad,y no por su sexo , descendencia o influencia.

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  6. Muchas gracias anónimo, y totalmente de acuerdo con tu opinión. Hasta pronto.

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  7. Las cosas poco a poco van cambiando. En breve esperemos que se termine igualando todo. Salu2

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  8. Tengo fe en ello, Manuel. Gracias por visitar mi blog y por tu amable comentario. Un abrazo.

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