viernes, 31 de julio de 2015

Mi nueva novela "Lo que calla el alma"



Pues como ya tenía ganas y estaba inscrita en el registro de la propiedad intelectual, decidí publicar mi nueva novela “Lo que calla el alma” de forma independiente en Amazon, tal cual hice con “Futuro bajo sospecha”. En esta historia he intentado plasmar una trama de convivencia y conflictos personales. Grosso modo, el argumento es el siguiente: Gloria, una cantante de éxito de los setenta, y Ana, su apoyo incondicional, son dos hermanas bien avenidas laboral y sentimentalmente, hasta que la difícil situación personal y profesional que atraviesa la diva provoca un cambio en la personalidad de ésta. En un intento de reavivar la carrera de la artista, Toni, su representante, idea un proyecto que requerirá de un antiguo conocido de las dos mujeres, Julián, compositor y examante de Gloria. A partir de entonces la buena sintonía que parecía existir entre ambas comenzará a tambalearse.
Os dejo las primeras líneas de mi nuevo relato:

Si los sucesos que ahora paso a relatar no hubiesen acaecido, hubiera estado ajena a ese otro yo que, al menos en mi caso, no creía poseer. Vivía mi día a día como un autómata, a expensas de las directrices de Gloria, mi hermana, a la que me rendía sin discusión. Una existencia que abrazaba la resignación y el conformismo como parámetros de mi vida. Porque… ¿qué otra cosa podía hacer ante los sucesivos éxitos de Gloria y mis continuos fracasos? Lo que creí más sensato, asumirlo. Todos me elogiaban por ello, a ella por todo lo contrario, podía con todo y sobre todos. Sin embargo, en cuanto sus triunfos empezaron a ceder, los cimientos de nuestra relación comenzaron a tambalearse surgiendo sentimientos que no creía podrían existir entre nosotras, esos que calla el alma para no desvelar sus miserias.
El primer atisbo de aquella tempestad que nos acechaba se iniciaba con el declive como artista de mi hermana. Hacía años que la cantante Gloria Galán, mi hermana, ya no era indispensable en los escenarios; los contratos apenas llegaban y su fama languidecía inexorablemente. Y si bien Gloria era incapaz de admitir su frustración por tal causa, demasiado orgullosa para reconocerlo, yo bien sabía que le afectaba, pues la inseguridad, impropia años atrás en ella, empezó a hacer mella en su persona, tanto que incluso me dejaba ver conatos de rechazo de sí misma. En un primer momento pensé que aquellas sensaciones que iban acaparándola pasarían; entendía que no debía ser fácil para la artista ni descender de la cúspide de la fama ni ir perdiendo su extraordinaria belleza. Pero lo que yo creía una etapa de transición sin más no cedía, por el contrario, iba en aumento, hasta tal punto que habría de tender sus brazos más allá de Gloria.

“Lo que calla el alma” ©M. Carmen Rubio Bethancourt

Me encantaría que os animaseis a leerla, el enlace para acceder a ella es:

Muchas gracias y espero vuestras opiniones sobre ella.

miércoles, 24 de junio de 2015

Microrrelato: Dos palabras



Óleo del pintor Albert Lynch

A veces nos ocurre que algo que no esperamos nos hace mirar cuanto nos rodea con otros ojos, incluso, ilusionarnos.

DOS PALABRAS

«¡Dios mío!», ha exclamado un joven al pasar junto a mí de camino hacia su mesa en la cafetería.  Pero ¿por qué? Tendré algo encima que llame la atención: una caca de paloma, una etiqueta, una mancha en la cara... El espejo que tengo frente a mí no me muestra nada llamativo, una chica de lo más normalita, o sea, yo sentada tomando café; lo que siempre hago en el mismo lugar durante mi tiempo de descanso. Pero esas dos palabras…  Noto que me observa el muchacho o ¿será sugestión? No sé. ¡Vaya, debo volver al trabajo! ¡Qué lástima! Tal vez mañana vuelva a verle.

© M. Carmen Rubio Bethancourt


domingo, 24 de mayo de 2015

Cómo hacer una portada para tu novela

Portada realizada por mí de mi novela "Futuro bajo sospecha"

Muchos de nosotros no tenemos la suerte de contar con una editorial que realice el trabajo de marketing para nuestra obra, es decir, darle la forma precisa para exponerla al público y atraerlo hacia ella. Parte de este proceso, tal vez uno de los más importantes, es la realización de la portada. He podido leer muchas publicaciones en Internet hablando de este asunto, en casi todas subrayando su gran labor para atrapar al lector hacia una novela u otra. Soy de las que piensa que el hábito no hace al monje, pero sí es cierto que visualmente unos libros te llaman más la atención que otros, por tanto, algo de razón deben llevar esas personas que creen que la portada es transcendental para vender tu novela. Si sois de los que queréis publicar, pero no tenéis el respaldo de una editorial para llevar a cabo el proceso de portada, como es mi caso, ni podéis contratar un profesional (se anuncian muchos por las redes sociales), la alternativa posible es realizarla vosotros mismos. Para los que no tenéis ni idea del tema, me incluyo, una buena foto puede ser una opción factible a nuestro propósito. Sobradamente sabemos que hay programas de manipulación de imágenes que pueden convertir a éstas en algo original e incluso grandioso, pero si no os atrevéis con ellos será suficiente con añadirle el título y autor a nuestra imagen. Agregar a nuestra foto estos complementos tan necesarios a una portada no es complicado, al menos a mí con un programa llamado PhotoScape no me lo ha parecido. Os informo, por si os interesa, de cómo he procedido.  Descargado el programa, que es gratuito, lo abrí y me dirigí a la pestaña Editar. En ese apartado, a la izquierda, aparecen las imágenes que tenemos guardadas en nuestro ordenador, pinchamos en la que hemos elegido y se seleccionará para nuestro proyecto (ojo que esa imagen la tengamos guardada en formato JPEG, es el factible para subir a las plataformas de autoedición tipo Amazon, y que sea de autoría propia, por eso de los derechos de autor). Una vez nuestra imagen se muestra en la pantalla del programa PhotoScape, damos a la opción Complementos, de ahí seleccionamos un símbolo con forma de “T” o “T doble” según lo que deseemos hacer, y escribimos en el recuadro que aparece nuestro texto: título y autor (podemos seleccionar tipos de letras, tamaños y colores…); conformes con lo realizado damos a aceptar, apareciendo en nuestra foto el texto que hemos escrito al que daremos tamaño y ubicación deseada. Satisfechos con lo realizado guardamos y listo. Con la contraportada haremos igual, porque probablemente necesitaréis añadir una sinopsis de la obra e incluso una foto de autor. Lo primero será elegir la imagen de contraportada a través de la pestaña Edición (puede ser la misma foto de la portada o bien otra); para añadir la sinopsis a ella operaréis igual que con el nombre de la novela y autor de la portada; para la foto de autor (sería agregar una foto en otra) haremos lo siguiente: en Complementos pinchar un icono que tiene una montaña (insertar imagen), seleccionamos la foto de autor; una vez en la pantalla central la manipularéis para situarla y darle el tamaño adecuado sobre la imagen de contraportada. Después de todo ello, guardar y listo.
No sé si con estos recursos que expongo conseguiréis una portada estupenda, pero sí, al menos, una necesaria para presentar vuestra novela al público. Hasta pronto.


© M. Carmen Rubio Bethancourt

martes, 28 de abril de 2015

Contactar con editoriales


Hugh Grant yJulia Roberts en Notting-Hill-movie,1999
En una de mis entradas anteriores expresaba cuanto me costaba poner el punto y final a mi segunda novela. Ya puedo deciros que lo logré; después de no sé cuántas revisiones, puse ese punto y final con satisfacción.  El siguiente paso era registrar mi obra, pues si mi intención era darla a conocer era indispensable. Conseguido el objetivo, ¿dónde exponerla al público? Mi gran dilema. Amazon es una opción viable y cómoda, pero la promoción es muy difícil para un autor autopublicado, mi experiencia con mi primera novela es prueba de ello, por lo que he pensado que, tal vez, mejor opción sería enviar mi segunda obra a editoriales convencionales. Sé que es una aventura complicada, serán meses de espera de una respuesta que, posiblemente, ni siquiera llegue, pero no quiero dejar de intentarlo. Rastreando en mi ordenador he logrado dar con ciertas editoriales que aceptan manuscritos, por tanto, ha sido fácil hacérselo llegar; en otros casos donde no existía tal posibilidad he mandado cartas de presentación informando del tema de la novela y mi interés por que la conozcan, algunas han aceptado. Tengo unas ganas enormes de que mi nueva historia salga a la luz, pero si la espera da sus frutos bienvenido sea ese tiempo de demora.
Como sé que muchos de vosotros también escribís y quizá tengáis ilusión por publicar, os voy a dar varios nombres de editoriales que reciben manuscritos desde sus webs.

http://www.plataformaeditorial.com/contacto/15/1/13/0.html#Ancla

Por supuesto que hay muchas más, pero yo me he inclinado por algunas de éstas. Os sugiero, antes de enviar, observar si vuestro manuscrito se ajusta a los contenidos que publica la editorial seleccionada por vosotros, de lo contrario, la rechazarán.

Ahora solo me resta aguardar. Ya os contaré.

sábado, 4 de abril de 2015

Las nuevas tecnologías.


Imagen de la película Matrix
Que las nuevas tecnologías son parte indispensable de nuestro día a día no es nada que yo descubra a nadie, sólo hay que echar un vistazo a nuestro alrededor para observar que no hay persona del mundo desarrollado que vaya de un lugar a otro, como mínimo, sin su móvil. Verdaderamente el servicio que prestan al individuo es encomiable, pues son una fuente de recursos de los de «aquí y ahora» que con un simple «clik» tenemos al alcance de la mano. Un día sí y otro también vamos conociendo mejoras en tales medios que nos obligan a adquirir, si el bolsillo lo permite, lo último, haciéndonos  desdeñar lo que hace tan sólo unos meses era una novedad; ni siquiera da tiempo a que envejezcan nuestras similares pertenencias. Los avances son tan increíbles que soy incapaz de imaginar hasta dónde se situará el límite. De ahí este microrrelato. Espero os guste.


Lo que no haga mi móvil…

¡Mi iPhone!, por fin lo tenía. Me costó el primer sueldo de trabajadora en prácticas y alguna que otra queja de mi madre, pensaba que aquel dinero lo malgastaba. Nada que ver, es más, con el tropel de aplicaciones que le instalé mi iPhone se convertía en toda una maravilla a los ojos de cualquiera. Y ese «cualquiera» llegó. Se presentó ante mí, un sábado de madrugada, cuando volvía a casa después de pasar la noche entre amigos y nuestros móviles; desprendernos de ellos era empresa imposible. El tipo, un chaval de unos dieciséis años, me obligó, navaja en mano, a dárselo. Sin oponer resistencia, no tenía las de ganar, se lo entregué y aguardé lo que en unos segundos habría de ocurrir. Como confiaba, el joven manipuló mi iPhone un momento y… ¡voila!, sin la menor cortesía mi pequeñín se defendía del intruso con una potente descarga que dejó al tipo tumbado en el suelo. Comprobado el éxito del programa anticacos.

©M. Carmen Rubio Bethancourt

domingo, 8 de marzo de 2015

Entre el "deber" y el "querer"


Imagen de la película "Memorias de Africa" con Maryl Streep y Robert Redford

«Querer y deber», ese es el dilema. A veces es imposible evadir obligaciones, por ejemplo trabajar, de ello depende nuestros recursos pecuniarios, por tanto, igual no queremos, pero debemos. Sin embargo, hay otros opciones que se nos presentan en la vida donde el deber no es imperativo, por lo que no querer no representaría más que negarnos a dicho compromiso. Pero ¿por qué nos cuesta tanto decir no? En mi caso claudicar, cuando no lo deseaba, me ha servido para estar descontenta conmigo misma en tanto el otro u otra se iba tan fresco, pero como me era imposible negarme…, saltaba en mi cabeza el «clip» del «Qué dirán» y caía en la trampa. Hoy los años me dan otra perspectiva, solo los que te aprecian y conocen respetan tu sinceridad, así que transigir con lo que no deseas no tiene lugar. Vivimos en una sociedad donde el qué dirán sigue siendo importante, sin embargo, se ensalza la sinceridad, ¿cómo se digiere tal incongruencia? Desde mi punto de vista, hacer algo porque los demás puedan decir o dejar de decir de nosotros solo nos hace hipócritas y esclavos de las apariencias. Hace muy poco leí un artículo de la actriz Meryl Streep sobre el modo en el que deseaba afrontar la vida, y había una frase a la cual quiero sumarme, es ésta: «Perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír a quien no quiere sonreírme». Creo que se ajusta a lo que intento comunicar y llevar a cabo. No sé si será fácil, pero al menos lo intentaré.

Por M. Carmen Rubio Bethancourt.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Poner el "FIN" a una novela.

Estoy a punto de concluir mi segunda novela, bueno, realmente la he acabado, pero poner la palabra «Fin» me es difícil. ¿Por qué? Pues, sobre todo, por considerar si mi relato merece exponerse al público tal cual está desarrollado. Naturalmente que lo he revisado, no una, más de una vez, pero siempre me queda la duda del rigor literario en cuanto a expresiones, gramática e hilo conductor. Soy consciente de que los escritores, por muy insignificantes que seamos, no debemos actuar a la ligera, como si todo valiera, debemos respeto a los lectores y esto se debe plasmar en nuestros escritos.  Sin embargo, voy a confesaros que algo más se añade a esa imposibilidad de poner el punto final, y es el apego que tengo a los personajes. Me ocurrió con mi primera novela y ahora me vuelve a suceder con la segunda. No sé si entre los que visitáis el blog hay escritores, bueno sé que algunos sí lo sois, y me pregunto si os sucede lo mismo, que os encariñáis con los protagonistas de vuestras historias y teméis decirles adiós; nos han confiado tantas cosas... Alguien puede estar pensando que soy yo la que imagino lo que harán o dejarán de hacer los personajes y no parece lógica mi sensación de cómplice de estos, pero a veces mi impresión es que son ellos los que me dirigen en el desarrollo del relato. Hoy he terminado una nueva revisión, estoy de acuerdo con lo que he escrito, me gusta y creo que merece el «Fin». 
Por M. Carmen Rubio Bethancourt